El té y el café jordanos


El té (shai) es, sin duda, la bebida más popular en el país Jordano. Se toma sin leche y con varios niveles de dulzor: con azúcar (sukkar ziyada), con poco azúcar (sukkar qaleel) o sin azúcar (bidoon sukkar)


Té jordano

En casi todas las cafeterías se puede pedir un refrescante té a la menta (shai ma n’aana). Las infusiones de zaatar (mezcla de especias que incluye hisopo, zumaque y sésamo) y marrameeya (salvia) que se sirven en Dana son deliciosos.

En todo el repertorio gastronómico que tiene Jordania, el té es parte integral de sus mesas y su cultura.

Cada región del país guarda tradiciones mantenidas por mucho tiempo al momento de tomar el té, y ya sea aromatizado con «hal‟ (cardamomo), canela 0 salvia, esta bebida natural se utiliza como refrescante y como un digestivo, servido generalmente por los beduinos en pequeñas tazas o vasos de cristal.

Casi siempre, la hora del postre es acompañada de un buen té que también suele ser de hierbabuena, y aquí dejamos la receta para que puedas preparar esta especial infusión que, con el sabor a salvia (también llamada «meramiah), se convierte en pariente del té a la menta de las tribus desérticas, logrando un sabor exquisito.

Para crear esta bebida para un par de comensales basta con lo siguiente:

  1. Un puñado de hojas de salvia
  2. 2 cucharadas de té negro
  3. Azúcar al gusto
  4. Se pone agua a calentar y, cuando hierva, se agrega la salvia y se deja hervir unos minutos hasta que el agua tenga nuevo color y el olor la envuelva.
  5. Se retira la salvia y con esta solución se infusiona el té durante un tiempo aproximado de 3 a 5 minutos.
  6. Añadir azúcar y servir el té bien caliente.

Tu paladar podrá probar esta deliciosa infusión para que crezca tu interés por visitar Jordania o, si ya has estado en sus tierras, revivir el sabor que probaste en ellas. ¡Que lo disfrutes!

Café beduino

El café es una bebida muy especial en Jordania, sobre todo para los beduinos quienes desde antaño lo elaboran diariamente. Esta bebida constituye uno de los símbolos más importantes en el código de comunicación social de Jordania; así el café es un símbolo de hospitalidad, generosidad y hasta de honor.

A continuación te presentamos algunas tradiciones ligadas al café. Aviso: después de leer este blog probablemente saborearán tu taza de café de otra forma.

Antiguamente su preparación era una labor exclusiva de los hombres, sin embargo, en la actualidad podemos encontrar mujeres que ya lo preparan para los invitados. Esta bebida es especial hasta en su preparación pues existe una canción que se entona durante este proceso, cuya traducción al español sería algo así:

Muele el café en el almirez, ¡oh Suelem!, muele el café en el almirez y deja el fuego encendido y (así) las ricas colinas no desaparecerán alzadas al lado del mismo. Tuéstalo a tu gusto y aromatízalo con cardamomo para que esté más rico y ¡oh guapo!, con tu mano entrega el café a los invitados y recíbelos con tu bondad.

Además de que el sonido que se genera de su preparación al triturar el café produce un agradable ritmo musical con el que el anfitrión o anfitriona hace la invitación para que lo visiten para tomar una taza de café en su casa. Una realización casera del café en Jordania seguiría el siguiente proceso:

  1. Se rellena 3⁄4 partes de la cafetera de agua.
  2. Cuando ésta hierve se añaden dos tazas de café (sa’da) y se deja 15 minutos a fuego lento, después se cuela el resultado.
  3. Se muele un poco de cardamomo y se añade al café de la cafetera, hay incluso quien le añade una o dos unidades de clavo para proporcionarle más sabor.
  4. A la hora de servirlo se puede colocar un poco de cardamomo en cada una de las tazas. Dando como resultado un café muy aromático.

Una taza de café sa:da suele ofrecerse tras las comidas para facilitar la digestión. También ocupa un lugar fundamental en momentos especiales, como son las diversas reuniones familiares debidas a acontecimientos importantes. De manera generalizada, el café (qahwa) en Jordania se sirve fuerte, dulce, aromatizado con cardamomo y normalmente, con mucho poso. Se puede pedir una taza pequeña (finjan) o grande (kassa kabira).

En zonas beduinas el café se sirve en pequeños cuencos de porcelana o en vasitos y el anfitrión siempre rellena la taza de su huésped. Un buen huésped aceptará un mínimo de tres tazas, pero no más de cinco; hacer
“bailar” la taza suavemente de lado a lado indica que ya no se quiere más.

La primera de las tazas es para la hospitalidad, la cual no se puede rechazar a no ser que sea malo para tu salud. Los beduinos se toman muy en serio el café y que alguien lo rechace no está bien visto.

La segunda taza es un contrato de seguridad. Ésta hace referencia a las tradiciones de hace cientos de años ya que cuando viajabas tenías que tener una espada para protegerte de robos, secuestros, para cazar animales, conseguir comida, etc. En el caso de no estar de viaje, significa que colaborarás en la protección de la familia que te sirve el café; así mientras estás con ellas y la familia es atacada, tienes que luchar a su lado. Por otro lado, si tratan de hacerte algo malo a ti, la familia te protegerá.

La tercera taza es símbolo de importancia y sabiduría. Como comentamos anteriormente, es de mala educación tomar más de tres tazas de una misma cafetera. Si deseas más deberás esperar a que se prepare otra cafetera y se inicie la ronda.

Cuando se ha consumido la primera taza de café hay que sacudir la taza para decir que no se desea más, al tiempo que se pronuncia la expresión de cortesía da’eme o ‘a’mirat, es decir, que siempre se tenga posibilidades de tener y ofrecer más café.

Para los hombres, las cafeterías son lugares en los que pasar el tiempo, escribir cartas, encontrarse con amigos y jugar una mano de cartas, acompañados del incesante claqueteo de las fichas de dominó y backgammon y el gorgoteo de los narguiles (pipas de agua). Suelen tolerar la presencia de mujeres extranjeras lo bastante valientes como para entrar, siempre que vistan con recato. En las cafeterías tradicionales no suelen servir comida.

El sahlab es una deliciosa bebida invernal, servida caliente con leche, frutos secos y canela. Se puede comprar a los vendedores ambulantes, fácilmente reconocibles por sus samovares plateados.

El alcohol (Haram)

Las Bebidas alcohólicas en Jordania, por ser un país de predominancia musulmana, la mayoría de la población considera prohibido el alcohol (haram), sin embargo beber alcohol de manera discreta es aceptable para los no musulmanes y el país cuenta con un pequeño sector vinícola y una cervecería artesanal. Esta última fue creada por un ingeniero cristiano jordano que adoptó el concepto de cerveza artesanal de EE UU. El resultado es la marca Carakale (www.carakale.com/home), una cerveza con mucho cuerpo.

A diferencia de la nueva industria de la cerveza, la viticultura tiene una historia muy antigua en la región. Sin embargo, a diferencia de los países vecinos, la tradición moderna de la producción de vino en Jordania se recuperó hace tan solo una generación, de la mano de Omar Zumot. Este cristiano de Amman estudió vinicultura en un monasterio de Francia y sus vinos ecológicos St George están a la altura de los vinos suaves del monte Nebo. Ambos pueden probarse en los restaurantes de categoría de todo el país.

Además del vino y la cerveza, los jordanos cristianos, sobre todo de Amman y Madaba, beben Arak (licor anisado). Hay que rebajarlo con agua para evitar sus consecuencias.

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